El 8 de noviembre, en la intersección de las calles Zuviría y Luis de Sarro de Monte Grande, la vida de dos jóvenes, Melina Zelarrayán, de 26 años, y Facundo Leonelli, de 23, se vio truncada de forma trágica. Circulaban en su moto cuando un automovilista, doblando imprudentemente en contramano, impactó de lleno contra ellos. Melina falleció en el acto, mientras que Facundo luchó por su vida durante dos semanas antes de sucumbir a sus graves heridas.
La consternación y el dolor se apoderaron de sus familias, amigos y vecinos. Surgieron testimonios de una presunta negligencia tras el accidente: se dijo que no se le realizó control de alcoholemia al conductor, ni se le solicitó documentación. Además, tres personas habrían descendido del vehículo y huido del lugar.
La madre de Melina, Vanina Ayala, se convirtió en un pilar en la búsqueda de justicia. Impulsó movilizaciones, cortes de vías y reclamos que mantuvieron viva la memoria de su hija y de Facundo. Estas acciones, según ella, fueron cruciales para que la causa avanzara.

A poco más de un mes del fatídico suceso, el esfuerzo dio sus frutos. Tras un cambio de fiscal y la recaratulación de la causa a doble homicidio culposo agravado, se logró la detención del automovilista acusado.
«Que este asesino esté tras las rejas nos da tranquilidad, paz jamás, porque nada nos va a devolver a Melina y a Facundo, pero al menos estamos haciendo todo lo que podemos y más, porque como siempre digo mi hija no es un número más, Facu no es un número más», expresó Vanina con entereza, consciente de que el camino por la justicia es largo, pero que la lucha continúa.


