Más de 50 mil personas caminaron desde Liniers para repudiar el ajuste económico del Gobierno. Fieles del Conurbano y sindicatos exigieron la restitución de alimentos y planes sociales.
Miles de trabajadores y vecinos de las barriadas del Conurbano bonaerense coparon las calles este viernes por el Día de San Cayetano. La movilización unió la fe religiosa con el reclamo social bajo la consigna de paz, pan, tierra, techo y trabajo. El epicentro de la jornada fue el santuario de Liniers y la columna principal terminó frente a la Casa Rosada con un acto masivo.
La protesta social y el despliegue de los fieles
La jornada arrancó a las 8 en la iglesia ubicada en la calle Cuzco 150. Allí el arzobispo Jorge García Cuerva bendijo las herramientas de trabajo ante una multitud. Las columnas de la UTEP, la CGT y las dos CTA recorrieron 15 kilómetros por la Avenida Rivadavia. Los manifestantes protestaron contra el cierre de programas oficiales que dejaron sin ingresos a 900 mil personas este mes. También denunciaron la falta de comida en los comedores comunitarios de los barrios más humildes de la provincia.
El santuario funcionó como un termómetro de la crisis social que golpea al Gran Buenos Aires. El párroco Lucas Arguimbau reveló cifras alarmantes sobre la situación en la zona oeste. Según el sacerdote, el 15% de quienes buscan empleo en el área laboral del templo son jubilados. Además, señaló que el 71 por ciento de las personas que hoy viven en la calle no estaban en esa condición el año pasado. Arguimbau afirmó: «Lo que necesitamos es poder vivir de una manera distinta y poder vivir una vida digna».
Las reacciones de la dirigencia política y eclesiástica
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, caminó junto a los fieles en Liniers y lanzó duras críticas al Gobierno nacional: calificó de desastre el modelo económico actual y dijo que el país entró en un callejón sin salida. El mandatario provincial aseguró: «Vengo a acompañar a un pueblo que sufre». También repudió la represión policial del jueves frente al Congreso y defendió la soberanía nacional ante la nueva ley de propiedad privada.
La Iglesia aportó un mensaje contundente durante la misa central en el santuario. García Cuerva aseguró que el pueblo está cansado de promesas incumplidas. El arzobispo cuestionó a los dirigentes que hablan de los pobres pero viven con lujos. «La libertad económica no puede ser absoluta», sentenció el eclesiástico al citar al papa León XIV, quien visitará el país en noviembre. El religioso agregó que el sueldo no alcanza para cubrir los aumentos de transporte, alquileres y alimentos.
Desde el sector sindical, Pablo Moyano festejó los cambios en la Ley de Tierras tras las protestas. El líder camionero atacó al ministro Federico Sturzenegger por el proyecto de venta de terrenos a extranjeros. Moyano calificó la marcha como una forma de repudiar el daño que sufre la población. Por su parte, Juan Grabois denunció un plan de miseria planificada que golpea a los trabajadores de la economía popular. La movilización terminó a las 13 con la lectura de un documento unitario frente a la sede del Ejecutivo.


