Lo que prometía ser una jornada de caos para cientos de miles de usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) terminó en una tregua forzada. Avanzada la tarde de ayer miércoles, la Secretaría de Trabajo de la Nación dictó la conciliación obligatoria, logrando que el sindicato de La Fraternidad suspendiera el paro total de actividades que había sido ratificado apenas unas horas antes.
El origen del conflicto
La medida de fuerza, encabezada por el secretario general del gremio, Omar Maturano, se fundamenta en el fracaso de las negociaciones paritarias. Según fuentes sindicales, la última oferta oficial consistió en un aumento escalonado de apenas el 1% mensual para el trimestre enero-febrero-marzo, cifra que fue calificada de «insultante» ante el contexto inflacionario.
A pesar de que el lunes 2 de febrero hubo un intento de acercamiento en la Secretaría de Transporte, las posiciones se mantuvieron inflexibles, lo que llevó a la ratificación del paro. Sin embargo, el arbitraje del Estado nacional impone ahora un periodo de paz social para que las partes continúen negociando sin afectar el servicio.
Servicios afectados (ahora normalizados)
La medida de fuerza amenazaba con paralizar la totalidad de las líneas que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano:
- Líneas: Mitre, Sarmiento, San Martín, Urquiza, Roca, Belgrano Norte y Belgrano Sur.
- Tren de la Costa.
¿Cómo sigue el reclamo?
Si bien los trenes circulan hoy bajo el cronograma habitual, el malestar en el sector ferroviario persiste. La conducción de La Fraternidad advirtió que acatan la ley, pero mantienen el estado de alerta.
El escenario que se abre ahora es una carrera contra el reloj: el Gobierno busca evitar que el conflicto escale nuevamente, mientras que los trabajadores exigen una recomposición salarial que recupere el poder adquisitivo perdido en los últimos meses. Por el momento, el diálogo vuelve a las oficinas gubernamentales, con la presión de una paritaria que sigue sin encontrar un punto de equilibrio.


