Una casona histórica de Adrogué volvió a tener actividad después de un proceso de restauración que buscó conservar sus principales características arquitectónicas. Se trata de Villa Fontana, ubicada en avenida Nicolás Avellaneda 662, entre Seguí y Spiro, que desde el 24 de agosto funciona como la primera sucursal de Croque Madame en Almirante Brown.
La intervención sobre el inmueble fue declarada de Interés Municipal, Histórico y Patrimonio Arquitectónico por el Concejo Deliberante de Almirante Brown. Además, Villa Fontana integra el Catálogo de Protección Patrimonial aprobado por el distrito en 2018, que incorporó alrededor de 500 inmuebles considerados de valor histórico, arquitectónico y cultural.
Menú de Notas recorrió la renovada casona y habló con el arquitecto Alejandro Pereiro, quien explicó cómo se trabajó para adaptar el edificio a su nuevo uso sin perder los elementos que le dan identidad. “Una casona histórica que ya no tenía funcionamiento, no tenía utilidad, pero, bueno, darle un lavado de cara y otra perspectiva.”
El interior conserva distintos recursos arquitectónicos que fueron incorporados a la nueva propuesta. Pereiro destacó especialmente el trabajo sobre las paredes, la boiserie, los muebles y las arañas.
“El interior, con guardas, una boiserie muy elemental, la falsa boiserie baja, del mismo tono de las paredes, porque quisimos que esto tuviera un tono tranquilo, que le iba a agregar algo de ser una caja continente de lo que estaba pasando. Los muebles, las arañas, y era lo que le iba a dar vida a esto; en última instancia, la gente también.
”La recuperación no implicó solamente una renovación estética. Para el arquitecto, el desafío estuvo en encontrar un nuevo funcionamiento para una construcción que había perdido su uso original y, al mismo tiempo, preservar aquellos elementos vinculados con su historia.
“Para mí, la importancia está en mantener y preservar estos elementos arquitectónicos que hacen a un pasado y a una identidad de un lugar, que eso no se pierda en el tiempo. Eso me parece esencial, más allá de cualquier explotación que se haga del lugar, y eso creo que está perfectamente logrado.
”La fachada de piedra París, la gran galería con pérgola y los salones forman parte de los rasgos que fueron conservados durante la intervención. La propia propuesta de Croque Madame busca integrar el nuevo funcionamiento gastronómico con edificios de valor arquitectónico: la cadena cuenta con locales instalados en distintos espacios emblemáticos de Buenos Aires y el Área Metropolitana.
Pereiro también destacó el marco normativo que protege a la construcción. “De hecho, hay una ordenanza que sacaron acá en el municipio, donde justamente valoran el haber preservado esta casona, que podría haber terminado teniendo un destino muy distinto.”
La apertura de Croque Madame sumó a Adrogué una propuesta gastronómica que funciona durante distintos momentos del día, con desayunos, almuerzos, meriendas y cenas, además de café de especialidad y pastelería artesanal. Durante la recorrida, Pereiro también se refirió a la propuesta gastronómica y, en particular, a las porciones.
“La comida, con la calidad de la comida, rica, la variedad. Es la comida de Croque, que en líneas generales la conozco. Para mí, personalmente, siempre con porciones excesivas. Yo creo que debían ser porciones más chicas. Pero, bueno, es una tendencia que en Buenos Aires es así. Son todas porciones grandes. Si uno observa, en todos los platos queda comida; en fin, es demasiado. Pero, bueno, es lo que, en línea general, el público demanda.”
La recuperación de Villa Fontana se suma así a la historia reciente de una construcción que pasó de estar sin uso a integrarse nuevamente a la vida cotidiana de Adrogué, esta vez como espacio gastronómico.Y el proyecto todavía no estaría completamente terminado.
Pereiro anticipó que habrá un nuevo cambio en el entorno de la casona: “Este sí, podría llegar algo que esto se supone que en unos meses va a explotar el verde, y eso lo va a hacer un lugar más lindo todavía.
”La intervención sobre Villa Fontana busca, de esta manera, compatibilizar el nuevo uso comercial con la conservación de una construcción que el distrito incorporó a su patrimonio protegido. La casona vuelve a abrirse al público, pero con buena parte de los elementos arquitectónicos que marcaron su identidad original.


